
Tras la demanda sobre el abuso de posición dominante que interpuso el Departamento de Justicia de EEUU contra Microsoft, existían serias dudas sobre su futuro empresarial y sobre si sería capaz de gestionar la crisis con éxito. Sin embargo, Microsoft no quedó demasiado afectado, pues su respuesta fue reinventarse a sí misma de una forma que nadie creía que sería posible.